chavez

Con Cristóbal López preso, la firma holandesa, Trafigura, se prepara para desembarcar en Oil Combustibles. Sus antecedentes, los negocios en Venezuela, la conexión De Vido- Chávez Frías y el misterioso Wilmer Ruperti. Por qué Estados Unidos cree que detrás del oro negro se esconde el narcotráfico.

Semanas atrás, Trafigura presentó ante el juzgado que lleva la causa de la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa su plan para rescatar a Oil Combustibles (OCSA) de la quiebra. El juez Javier Cosentino deberá resolver la situación y analizar el paper titulado “Viabilidad Actual y Plan de Transformación de Oil" por la firma holandesa.

El documento, de 64 páginas, aguarda su lectura en el despacho del magistrado Cosentino. Si el juez le baja el pulgar, Trafigura está en su derecho de solicitar igualar la mejor propuesta en caso de que el concurso no tenga resultado positivo y el juzgado decida ir a la liquidación.

La AFIP es el otro jugador relevante en la historia. Al ser el principal acreedor de Oil Combustibles, su titular deberá aceptar o no la cancelación de una deuda total cercana a los $19.000 millones en cuotas. ¿Qué pensaría Alberto Abad, de no haber renunciado, del poderoso grupo empresario?

A fines del año pasado, Ignacio Rosner -fondo OP Investments- confesó en Casa Rosada que quería resolver la problemática deuda de Oil presentando al Grupo Trafigura. El grupo mencionado controla a la petrolera Puma, que décadas atrás pasó por nuestro país, en sociedad con la familia Soldati.

En Brasil Trafigura no es sinónimo de transparencia. Uno de sus principales ejecutivos fue detenido por la causa conocida como “Lava Jato”. En Venezuela, tampoco. Aquí es donde aparece el misterioso Wilmer Ruperti.

Embajada paralela.

Durante la década ganada y con Néstor Kirchner y Hugo Chávez vivos, proliferaron los negocios directos entre Argentina y Venezuela ninguneando a las respectivas embajadas. Fue lo que se conoció como “embajada paralela”. Julio De Vido era la pieza clave. El hombre que llevaba las carpetas con los jugosos negocios y el que habilitaba el ingreso a los despachos oficiales a los gestores. La crisis energética comenzó a visibilizarse en el primer gobierno kirchnerista, aunque el problema explotó con la llegada de Cristina y La Cámpora al poder. El gasoil venezolano empezó a importarse en costos que, publicitariamente, resultaron baratos, aunque en los balances oficiales, se sobrefacturaron. Wilmer Ruperti fue el encargado de poner los barcos para que el gasoil llegase a nuestro país. En el negocio se asoció con un tal Gustavo Faldiña que gestionó, contradiciendo el slogan nacional y popular de que la Patria es el otro, un extraordinario beneficio económico por el que un barco “parado” implicaba pagarle una tasa a los venezolanos. La traición a la patria no es sólo un título rimbombante. Camesa, la empresa estatal controlada por el ex ministro todoterreno, miraba para otro lado. Los expertos se preguntan ¿dónde fue a parar la plata de las ventas de combustible spot? ¿Cuánto combustible se quemó? La importación de gasoil venezolano se multiplicó con la muerte de Kirchner. El fantasma de Chávez sobrevolaba en la figura del murciélago Ruperti (le gustaba aparecer por las noches).

ruperti

Ruperti y Trafigura.

Ruperti construyó su imperio económico amparado por el régimen chavista. Como en la ex Unión Soviética, el capitalismo de amigos alcanzó su máxima expresión. Ex integrante del Club de los Millonarios, Ruperti se vendió ante los funcionarios argentinos como el salvador de la industria petrolera venezolana. De Vido lo escuchaba extasiado. Supo tejer relaciones con Eudomar Carruyo, ex jefe de finanzas de PDVSA. Eran los tiempos en que visitaba las exclusivas mansiones de cubanos en Miami –contradicciones del régimen populista- y danzaba sobre los mismos pisos que Gloria Estefan. Nacido en Caracas, un 7 de diciembre de 1959, hijo de clase media, Ruperti estudió en la Escuela Naútica del país que hoy se desangra. En 1981, comenzó a trabajar en Maraven SA, empresa de transporte marítimo, dedicada a la movilización de petróleo. La contratista de PDVSA vio crecer a Ruperti. En 1989, conoció el Reino Unido y se formó como experto en el tráfico marítimo y finanzas en el Plymouth Polytechni, donde realizó una maestría, tras lo cual volvió a Venezuela, donde en 1991 ingresa a PDV Marina.

En 1994, Ruperti fundó su propia compañía de transporte marítimo, Nautica Ship Brokers, con la cual comenzó a prestar sus servicios a diferentes empresas, incluyendo a PDVSA. Doce años después, ya era dueño de una docena de barcos transportistas de petróleo. El 2002 fue su gran año. El año en que Venezuela vivió en peligro, Ruperti desoyó el paro general de transporte y ofreció sus servicios a las flamantes autoridades. Fue criticado por sus pares. Al hombre, no le importó. Ya era millonario y el hombre más importante en el transporte petrolero venezolano.

Ruperti se argentiniza

Lo premiaron con la Orden del Libertador, mientras mantenía relaciones carnales con PDVSA. ¿Quién lo hizo? El mismísimo Hugo Chávez. Su Nautica Ship Brokers, cruzó las fronteras. Aparece la empresa Trafigura y no califica como cliente de PDVSA por lo cual la asocian a Interprol empresa argentina perteneciente a J. Soldati.  Trafigura Y Interprol restablecen negocios con PDVSA, tal como se menciona en el párrafo inicial de esta investigación. En 2004 Ruperti sale de Trafigura.  Durante la contingencia es el salvador de PDVSA y vende cargas de gasolina. Las operaciones se calcularon en 30 millones de dólares.

A esta altura de la historia, Ruperti ya había logrado monopolizar el negocio de fletes navieros petroleros. Comenzó a tejer una complicada red de empresas en Venezuela, Panamá y EEUU, para adquirir buques, fletar otros tantos y comenzar a amasar una fortuna que le permitió convertirse en uno de los hombres más adinerados del país y del mundo.

El 18 de noviembre de 2004 adquirió, en una subasta de la casa Christie’s en Nueva York, un par de pistolas labradas en oro que pertenecieron a Simón Bolívar. El diario venezolano El Mundo, Economía y Negocios, reseñó en su edición del 14 de septiembre de 2012 que Ruperti viajó expresamente a la subasta para adquirir las pistolas por considerar la compra “una cuestión de identidad nacional”. Las reliquias fueron entregadas a Chávez.

Luego se conoció que las heredaron sus hijos, aunque Chávez había dicho en cadena nacional que el propio Ruperti le pidió hacer pública la “donación” de las armas del Libertador.

En tiempo récord el marino mercante se hizo con una flota de 34 embarcaciones, entre las que se contaban dos súper tanqueros (el Hero 1 y el Leander) adquiridos para transportar petróleo a China en 2006, cuando el entonces presidente Hugo Chávez anunció el aumento en las exportaciones de petróleo hacia la nación asiática.

En la Argentina, mientras tanto, las valijas de Antonini Wilson, llegaban desde Venezuela. La exuberante agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Telpuk, instalaba el tema en la opinión pública. Cristina Fernández, le echaba la culpa a la CIA y a la embajada norteamericana.

El escándalo del gasoil, la embajada paralela, los empresarios inescrupulosos de la década ganada que intentan volver a hacer negocios con el gobierno de Cambiemos, son postales que permanecen ocultas de las portadas de los grandes medios. La corrupción no debería reducirse a dos grandes nombres cercanos a Néstor Kirchner. Hay mucho más. Los vínculos con el narcotráfico formarán parte de un próximo capítulo.

 

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

Bco Provincia 300x250

 

Nosotros

Periodismo y Punto es un sitio de noticias y de investigación periodística. Orientado a noticias de todo el país, denuncias de fuerte contenido social y político. Con la idea de relatar las noticias que los grandes medios descartan y profundizar las que nuestros colegas, investigan. La información, estará acompañada de audios, fotos y fotos a lo que se sumarán excelentes columnistas. 

Una generación de nuevos periodistas. Sin tapujos. Sin acuerdos. Con un único compromiso: Vos

Recientes Twitter