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En primera instancia conviene aclarar o conceptualizar que es un gendarme, en forma genérica es un ciudadano, con vocación (síntesis de un plexo de atributos orientados a servir) y portador de un conjunto de competencia laborales específicas; que cumple tareas para el Estado en el marco de las leyes vigentes y en un ámbito particular de la zona de frontera y en otras conforme a sus capacidades. Ciudadano seleccionado mediante una serie de evaluaciones y con un perfil de referencia y que debió aprobar las exigencias de un curso de formación que también es parte de ese complejo proceso de selección para obtener su habilitación profesional y la identidad de gendarme.

Anualmente 2500 candidatos con estudios secundarios aprobados, se venían postulando (hasta el 2016) y solo ingresan 1000 luego de los exámenes de admisión, de los cuales 750 alcanzan a cumplir con el curso básico de formación para gendarmes de primera. Con un trayecto formativo de 6 meses internados en escuelas y 4 de prácticas profesionalizantes en unidades seleccionadas.

Luego de dos años, pueden postularse para acceder al cuadro de suboficiales; con 2 años de academia en la Escuela de Suboficiales de Córdoba acceden a la jerarquía de cabo y con el título de técnico superior en seguridad, en inteligencia criminal, en criminalística, en administración pública y en telecomunicaciones e informática; estas dos últimas orientadas a la seguridad pública. Estas especialidades son las mayoritarias en la fuerza.

Existen otras especialidades de apoyo o auxiliares, que permiten a los gendarmes de primera también acceder a la jerarquía de cabo con un año de curso, como son los conductores de vehículos, auxiliares de inteligencia criminal, auxiliares en operaciones urbanas y otras.

Para ser oficial de gendarmería, el proceso es distinto; los ciudadanos también con secundario completo, se postulan y luego del examen de ingreso estudian durante 3 años en la Escuela Grl Güemes. Anualmente se presentan 1800 interesados para cubrir 300 vacantes. Luego de aprobar los tres años, reciben el título de técnico universitario en seguridad, en criminalística, en administración pública y en gestión y seguridad de las comunicaciones (IUGNA - Ley 26286). Seguidamente desarrollan un 4to año en los CEPES (Centros Educativos de Perfeccionamientos Específicos) - 13 en toda la Fuerza, donde completan el tramo académico final y el inicio del trabajo integrador para acceder a la Licenciatura en coherencia con el título intermedio.

En estos procesos formativos el candidato a gendarme dinamiza y da viabilidad a su vocación de SER (identidad de gendarme) y adquiere competencias para desarrollar operaciones de seguridad, intervenir en procesos investigativos, en procesos administrativos aduaneros y migratorios, investigar delitos del fuero federal entre los que se encuentra el narcotráfico, la trata de personas, armas y explosivos y cubrir con su presencia en lugares inhóspitos y lejanos de la geografía nacional ( frontera terrestre).

Estas competencias se alcanzan mediante el desarrollo y práctica de materias relacionadas con la seguridad, derecho constitucional, derecho procesal, derecho penal, derecho internacional público, historia y geografía de frontera , inteligencia criminal, liderazgo, leyes especiales , operaciones tácticas, manejo de armas portátiles, defensa personal, etc.

Es decir , la gendarmería tiene una matriz formativa que es genérica y compleja que otorga a sus hombres flexibilidad y adaptabilidad en cualquier ambiente operacional. No todos saben de todo, ya que además se cuenta con formación en especialidades de interés para ámbitos o misiones específicas, como es Inteligencia criminal, antidrogas, operaciones montadas, operaciones urbanas(Unidades móviles), operaciones de monte, operaciones de montaña. Son cursos de un año de duración.

El proceso formativo talla en la personalidad de los gendarmes, la identidad de integrante de la fuerza. Los gendarmes decimos, que asumimos un estilo de vida al decidir integrarla.

Aclarados los procesos formativos en la gendarmería, me queda LA DUDA sobre la posibilidad de que en 3 meses de curso, se puede poner en operaciones al personal formado en el ejercito, como lo expone Gercio (en Telam) , integrándose a las filas de la fuerza de seguridad, con su jerarquía y antigüedad.

El cuadro de suboficiales de GN, se desempeña en cargos operativos como ser, encargado de subunidad, jefe de Patrulla (móvil o de control de ruta), jefe de puesto fijo, jefe de guardia, secretario de actuaciones judiciales (investigación sumaria judicial en el fuero federal), auxiliar de caso (investigación de calle) y otros complejos. En estos cargos, el suboficial ejerce el mando por competencia sobre subordinados de menor jerarquía.

Sin desmerecer la formación de un suboficial del ejército, formado principalmente para operaciones de combate / guerra, NO PODRÍA CUBRIR LOS CARGOS DE SUBOFICIALES DE GN, con un curso de 3 meses, por lo tanto el reconocimiento de su jerarquía será relativa, solo salarial. Y al tener este sentido, no habría vocación, atributo para ser gendarme.

También se podría decir que para las operaciones de paz en misiones en el exterior, en inteligencia, operaciones de monte, operaciones de montaña, las fuerzas armadas forman específicamente a su personal. Pero en estos procesos no se contemplan aspectos de aplicación de tipo policial, que se enmarcan en el derecho positivo vigente aplicado. Aspecto de importancia que genera en el hombre una actitud particular de actuación.

No obstante las competencias aprovechables del personal formado del ejército, se tiene a la disciplina, amor a la patria, manejo de armas portátiles, cultura general, trabajo en estructura verticalista y la destreza atlética. Podrían encontrarse otras teniendo como referencias una evaluación del personal a transferir. La evaluación deberá determinar además de las competencias genéricas aprovechables y básicas, aquellas otras que pueda ser de interés, como por ejemplo inteligencia, conducción de vehículos, mecánica y otras a determinarse.

La evaluación debería ser individual y no sobre trayectos formativos cursados o meras menciones de legajo personal. Es decir gendarmería deberá conocer lo que realmente sabe y puede hacer cada hombre que se recibe, como en la actualidad, se conocen las habilidades, conocimientos y actitudes de los gendarmes.

El curso de formación para este personal que deberá ser intensivo, considerando prioritariamente trayectos de derechos, procedimientos policiales, defensa personal (contención, neutralización, esposamiento, traslados), normativas del tiro policial, técnicas de patrullaje, etc. Además deberá ambientarse esta formación mediante trayectos profesionalizantes en unidades de gendarmería, e integrarse como subordinados al personal antiguo de la fuerza que facilite su plena inserción.

Y debe ser un curso de formación y no reentrenamiento. Esta última modalidad se utiliza para fortalecer o reforzar competencias ya adquiridas. Este personal transferido deberá aprender a ser gendarme, es decir adquirir una nueva identidad institucional mediante un proceso de moldeado.

También debería considerarse niveles de formación o incluir etapas de capacitación, así considerar las diferencias de las jerarquías de los cuadros del ejército, agrupándolas en dos por lo menos: suboficiales subalternos y suboficiales superiores. En GN tienen distintos cargos y funciones en coherencia a estas jerarquías.

Estas etapas son imprescindibles si se quiere incrementar la eficiencia en las operaciones de la fuerza de seguridad, al incorporar MAS PERSONAL (ahora los transferidos). De lo contrario, el incremento solo será solo numérico pero no cualitativo.

Hay que tener especialmente en cuenta, que en las operaciones antidrogas, lo importante a mi criterio son tres pilares, la inteligencia criminal, la capacidad de respuesta investigativa de los funcionarios públicos y la presencia efectiva de la fuerza en zonas críticas con personal profesional. Por ello la formación específica.

Los secuestros que se vienen dando, si bien se perciben notables incrementos, no son indicadores de mayor eficiencia de las fuerzas de seguridad, sino simplemente es el CRECIMIENTO DE LA PRODUCCIÓN DE ESTUPEFACIENTES EN LOS PAISES PRODUCTORES y LA FACILITACIÓN EN LAS VIAS

DE TRANSITO, que hacen que haya drogas por todos lados.

La otra duda que habría que plantearse es la vocación del personal considerado. El personal del ejercito ingresó para ser soldado y se formó como tal , adquirió la identidad de la fuerza ejército y ahora será transferido a otra institución. Creo que habría que considerar este aspecto, el ser humano, su interés, su vocación. ¿cambiarán esa identidad, esa vocación por un salario?

¿Aceptarán el estilo de vida del gendarme, los cambios de destino, la hostilidad de la geografía? Esas respuestas la tienen los propios suboficiales del ejército y la tendrán los gendarmes responsables de este complejo proceso que enfrentarán, si se adopta la decisión política sobre el destino de estos hombres.-

José Luis Pibernus

Cte Grl (R) GNA, Técnico en Enseñanza Militar, Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Gestión de la Calidad de la Educación, Especialista en Gestión de Instituciones Educativas, Magister en Estupefacientes.

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