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Por Nelson Catástrofe

Mi amigo Víctor Humo se quedó sin trabajo. Sin ánimo de entrar en la discusión acerca de si fue un despido con causa, si se trata de una reestructuración de la compañía o se trata de la no renovación del contrato, el objetivo de esta columna es ayudarlo a encontrar un nuevo empleo, antes de que se tenga que ir a vivir a la villa 31.

Es importante destacar que VH no tiene muy buena autoestima y eso es algo que tenemos que ir trabajando. No puede ser que se arrastre por el piso, prácticamente suplicando de rodillas, para que los gerentes que acaban de despedirlo le devuelvan el puesto. Tiene que entender que la empresa quiso cambiar y no hay que resistirse a los cambios, por que si no nos terminamos aburguesando. Y si hay algo de lo que puedo estar completamente seguro es de que mi amigo no es ningún burgués.

Otra cosita que hay que ir mejorando es la actitud. Desde chico, Víctor Humo siempre tuvo la tendencia a victimizarse y eso no les cae bien a los profesionales de recursos humanos. Desde que estaba en el colegio denunciaba supuestos complots que no le permitían actuar de San Martín o simplemente le impedían aprobar algún examen. Incluso a los trece años, dijo que se sentía discriminado porque no le otorgaban el registro de conducir. A los dieciocho quiso viajar en avión a Europa, Se calzó la mochila y se dirigió a Ezeiza, pero la compañía aérea (compuesta en su mayoría por capitales extranjeros) lo discriminó por no tener el pasaje ni dinero para comprarlo.

Lo primero que le voy a sugerir es que a la hora de armar el currículum, haga resaltar su principal virtud. Víctor Humo es un gran vendedor. Siempre admiré su capacidad para vender cualquier cosa, es un tipo que puede vender una bolsa de arena en el medio del desierto, un fenómeno de la persuasión. Cualquier empresa lo contrataría de inmediato si conocieran su potencial, sobretodo como telemarketer, ya que cuenta con una gran dicción, una voz inigualable y una capacidad poética extraordinaria.

Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que consiga un trabajo. Un trabajo donde se lo valore, se lo tenga en cuenta, se lo respete. Un trabajo donde, si es necesario, discriminen a otros para no discriminarlo a él. Porque lo quiero. Cómo no lo voy a querer, si hasta me sugirió que reclamara pauta oficial para esta columna. Me dijo: “si no te dan la pauta oficial, te están censurando”. Un genio.

Por Nelson Catástrofe

morales

La salida de Víctor Hugo Morales de Radio Continental no puede ser entendida como un acto de censura.
Desde hace varios años, el relator oriental mantenía una mala relación con la radio para la que prestaba servicios. Sin embargo, la relación se mantuvo. Pareciera que, lejos de ser el actual gobierno el que provocó el cese de Víctor Hugo, fue el gobierno anterior el que, en forma directa o indirecta, posibilitó su continuidad.
El relator oriental, al igual que muchos otros comunicadores, estuvo al frente de un espacio en un medio importante, desde donde pudo fijar su línea editorial, y decidir a quienes entrevistaba y a quienes no. De tal modo, Víctor Hugo decidía quienes podían expresar sus ideas y opiniones en su programa, siempre a través del medio que luego puso fin a su relación contractual.
¿Los argentinos que, siendo noticia en otros medios, no fueron entrevistados o mencionados por Víctor Hugo Morales, podrían decir que fueron censurados por el relator oriental? La realidad es que no. Víctor Hugo estaba en su derecho de decidir qué era noticia y qué no, dentro de su espacio radial, y sin tener que brindar explicación alguna al respecto. Del mismo modo, el Grupo Prisa, titular de Radio Continental, ejerció el legítimo derecho de modificar su programación.
¿Es igual el caso de Víctor Hugo a los casos de cese de periodistas y modificación de programaciones ocurridos en Radio Del Plata, FM Identidad o Radio 10? Pareciera que no. Porque en esos casos, previo a ocurrir los hechos que algunos pretenden emparentar con el caso de Víctor Hugo, existió una compra de los medios por parte de empresas paraestatales que tenían como fin disciplinar el discurso mediático al Régimen Kirchnerista, a cambio de una jugosa e inmerecida pauta oficial.
Contrariamente a lo que ocurre ahora, durante el kirchnerismo existió una planificación estatal para ejercer censura en los medios privados, que derivó en la expulsión de una considerable cantidad de periodistas críticos que trabajaban en dichos medios. Lo ocurrido con Víctor Hugo Morales, en cambio, es un hecho aislado, originado en conflictos de vieja data, surgidos entre las partes de una relación contractual.
Para finalizar, resulta paradójico que alguien que dice haber sido censurado busque apoyo en aquellos que ejercieron la censura hasta el pasado 10 de diciembre.

Especial de
Dr José Magioncalda

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Entre las pocas pero importantes falencias que se advierten en estas primeras semanas de administración de CAMBIEMOS se destaca la ausencia clamorosa de un discurso esclarecedor del cuadro de situación político-institucional, de la administración cesante y del marco fáctico en que le toca asumir a la administración encabezada por Mauricio Macri.
Particularmente es notable la ausencia de la necesaria expresión del estado de la administración pública que recibe el nuevo gobierno. Es loable en este último sentido que se prometan diversas auditorías y será imprescindible llevarlas a cabo con rapidez y dar a conocer de inmediato sus resultados pero todo esto lleva cierto tiempo del cual esta gestión carece.
No tiene tiempo porque no le ha sido concedida luna de miel alguna. Esto es inevitable y debió ser previsto por los ganadores de las elecciones.
Aquí no se produjo un cambio de gobierno ordinario dentro de un régimen democrático como se empeñan en describir algunos periodistas empeñosos por quedar bien con todo el mundo. Aquí hubo no cambio de régimen: de una cleptocracia autoritaria antirrepublicana con rasgos totalitarios a un gobierno compuesto, en principio, por gente normal.
Nada de lo que acaba de ocurrir ni lo que pasará en los próximos meses se entiende si no se aquilata la verdadera naturaleza del kirchnerismo vencido en las urnas. Es un lugar común –cierto pero insuficiente- calificarlo como populismo. Es una evidencia palmaria que los gobernantes de la última década han sido incompetentes e incurrieron en clamorosos y reiterados actos de mala praxis.
Pero su nota distintiva –aparte de montar y perfeccionar el saqueo sistemático de las arcas públicas o –en el mejor de los casos- su atención displicente ha sido su tendencia totalitaria evidenciada en el famoso “relato”, que no es el caso describir aquí porque ya se han escrito varios libros esclarecedores en la materia. Relato que se vertebró por medio de un sistema de propaganda que incrementó ciertos rasgos del primer peronismo y está calcado de experiencias totalitarias del siglo XX.
El kircherismo cristinista no es el peronismo tradicional ni tampoco –bien que lo pretenda- la reinvención del setentismo armado que Perón enfrentó en 1973. Que todo lo anterior sea más o menos lo mismo es justamente, parte del “relato”.
Lo cierto es que tanto los setentistas originales como sus aburguesados émulos de nuestros días tienen en común la soberbia elitista, el desprecio y la manipulación del pueblo, el voluntarismo, la amoralidad radical y un posibilismo suicida para el cual en rigor todo es posible. Tienen también en común el principio del caudillaje que los torna raigalmente ineptos para la democracia republicana. En efecto, el cesarismo es incompatible con el gobierno sustentado en normas generales, el sistema de partidos y el régimen republicano. En los setenta, su entrismo terminó en una sobrecogedora tragedia colectiva cuyas consecuencias aún padecemos. Más exitosos, ahora coparon (y amenazan destruir por completo) lo que queda del peronismo.
Es por todo lo anterior, teniendo presente que el omnisciente “relato” todo y a todos ha penetrado (12 años no son poca cosa y esta argamasa amañada tiene antecedentes que se remontan a los orígenes de la nacionalidad) que la única forma de dejarlo atrás apartando también a quienes no quieren aceptar las reglas comunes a cualquier democracia representativa es promover con insistencia fanática una pedagogía de la VERDAD, que coloque ante toda la población, elevada al nivel de la ciudadanía, lo que fue, lo que es y los planes para lo que vendrá con criterio sencillo y realista.
Esta verdad no debe expresarse como un conjunto de valores o tesis reveladas por Dios, la Historia o el genio del gobernante de turno si no como la exposición sencilla pero contundente del estado de cada uno de los departamentos de la administración pública nacional, provincial y municipal a partir de la comprobación que no hay cajón que no oculte un muerto y que no se ha dejado sin hurtar ni el agua de los floreros.
Que no espere el nuevo gobierno respeto, consideración o mera piedad del bando autoritario en derrota. Que no reconoce, por eso pasa a la “resistencia”. No dejarán zancadilla sin hacer, malignidad sin ensayar ni artería sin postular. Por ello, cada medida deberá ser explicada en todos sus detalles para la más acabada comprensión del común de los mortales y también de los presuntos entendidos que, merced a la pedagogía de la falsedad sistémica están, en muchos aspectos, más confundidos aún que el paisano de pie. Es constitutivo de la democracia republicana permitir muchas cosas, pero -sobre todo si es débil y primeriza como la que acabamos de iniciar a partir del pasado 10 de diciembre- resulta imperioso que sepa detectar como su antimateria a quienes no la quieren y solo se proponen destruirla.

Por Luis Alberto Gasulla (padre)

cristik

Peligrosos criminales, torturadores, narcos y violadores se han escapado en la saliente gestión K. A raíz de la triple evasión y recaptura de los homicidas del crimen de General Rodríguez de Agosto de 2008, se intentó endilgar al nuevo gobierno de Macri una inoperancia a la hora de buscar fugitivos. Se pone otra vez en cuestionamiento las políticas carcelarias y la complicidad de las fuerzas de seguridad. Más allá de los errores en la intensa búsqueda sobre Martín Lanatta, C. Lanatta y Víctor Schillaci, el estado lamentable de las cárceles y los escapes fueron comunes en los últimos años.

ROCHO1

Las historias de los hombres que todos buscan pero nadie encuentra. El juez designado por el ex - candidato a Presidente Daniel Scioli que dejó huir a un violador. Un policía gatillo fácil que desapareció con ayudita de migraciones. Un condenado por delitos de lesa humanidad que tiene información privilegiada para esquivar a la justicia.

Frase hecha pero certera, la realidad supera la ficción. Walter Brawton es contador y fue condenado a 40 años por violar a 7 mujeres en 2005, en el Oeste del Gran Buenos Aires. Después de 4 años de pesquisa, en 2009, el violador fue preso y sus víctimas coincidían: "que este hijo de puta no salga más". Sin embargo, Brawton buscó alguna excusa para recuperar la libertad y por qué no, volver a sus delitos. Con tan sólo el 20 por ciento de cumplimiento de su pena, comenzó a pedir ver a su madre enferma, y un juez le dio un permiso especial para hacerlo. La primeras salidas todo fue normal y Walter volvía al penal, hasta que jamás regresó. Fueron varias visitas a su "madre enferma" hasta que supuestamente logró "dormir" a un agente penitenciario que lo custodiaba dándole una empanada que tenía pastillas entre la carne picada. El carcelero fue detenido meses después imputado por complicidad y por presunta ayuda al delincuente. Nadie creyó en la empanada somnífera. Brawton continúa sin ser encontrado. El juez que firmó sus salidas transitorias es Humberto González, designado por el Poder Ejecutivo Bonaerense en 2010.

El ex cabo de la Policía Federal Martín Naredo parece salido de un guión del director de cine Quentin Tarantino. En un caso de gatillo fácil, fusiló a un joven en Enero de 2012 y antes de la lectura del veredicto que lo mandaría de por vida a prisión, pidió irse del recinto de Comodoro Py porque no estaba bien "anímicamente" . Nunca volvió. Así de fácil, así de risueño. La CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) informó que una hermana de Naredo trabajaba en la Dirección de Migraciones de Ezeiza. Este dato no pareció importar. Tampoco sirvió el complejo sistema de datos biométricos impulsado por el Gobierno de Cristina Kirchner en el registro de ingreso y egreso de ciudadanos.

Después de que en 2014 el Juez Federal Leandro Ríos ordenara la detención del Carlos Carvallo, ex-militar que cometió delitos de lesa humanidad durante última dictadura militar, comenzó el misterio. Nadie pudo saber de dónde se filtró la información que iban por él y logró tener tiempo y ventaja para eludir a la justicia. Sigue sin conocerse su paradero.
 
Muchos más. Además de Ibar Esteban Perez Corradi, el autor intelectual del crimen de General Rodríguez, también se busca a otros narcos. Es el caso del narcotraficante Carlos Fiordellino Celis, existe una recompensa de 100.000$ por algún dato que posibilite su captura. Otra evasión conocida fue en 2013, dónde 13 presos lograron salir del complejo penitenciario de Ezeiza.

El Presidente Mauricio Macri, que habló de más de 1000 prófugos que no fueron buscados por el kirchnerismo, deberá demostrar que puede derrotar la corrupción del sistema penitenciario, de lo contrario, miles de criminales seguirán libres navegando en la impunidad.


Sebastián Turtora

@sebiturtora

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“Que de tanto querer a la presidente, he visto a familiares y amigos dejarse de querer”.

Muchos dirán que la patria está primero y que la militancia enaltece la dignidad y el compromiso. Y vaya que está bien.
Pero en el orden más simple de las cosas, la convivencia es la que te signa como alguien feliz, o no. Los amigos, los vecinos, la familia, la escuela, la plaza.
En lo personal creo que ahí, para los que eligieron querer a odiar (según “el amor vence al odio”), en ese hueco que antes ocupaba otro tiempo hay una gran pena, una macana que preferiríamos no haber tenido que experimentar. Este es mi lado de la historia y acepto que habrá quien diga: por fin me lo saqué de encima, un gorila menos. Las dos caras de la moneda.

A lo largo de los años y del tiempo el resultante en la balanza de la verdad absoluta, da niños muertos de inanición, le guste a quien le guste, en el lugar y en las condiciones que sean y de todos modos, al que tiene al menos un atisbo de justicia social y política de estado, esta realidad no le cierra.
Nadie quiere a un solo niño argentino o que habite esta Argentina, ver morir de hambre. Nada es igual después de ver a un pequeño morir y mucho menos de hambre.
Como cualquier ser humano alejado del fanatismo y las banderas hasta para mantener el equilibrio personal, ese que nos cuesta tanto, se debe usar o tener en casi simétrica actividad el parietal derecho y el izquierdo. No tenemos un lado más gorila que otro, para nada, son los dos lados que nos conforman como individuos. Ni siquiera lo elegimos; somos así.
Es en esa concepción que debería entenderse al hombre, como así la patria, el continente y el mundo entero. Somos personas que lo habitamos; persona en terrible desigualdad de condiciones y con faltas de más. Mucho más aún en los tiempos venideros.
Es entonces que como consecuencia de lo que somos y volviendo al mapa, llegamos un día al ballotage con un podio de dos: un neoliberal contra otro neoliberal. Ahí la lucha real, me animo a aventurar, fue entre un parietal y otro en todos y cada uno de los ciudadanos de la República Argentina. Y claramente, hubo un resultado.
Ese resultado es nuestro presente, el de todos. A algunos los tendrá felices y a otros amargados. Eso sucede en todos los órdenes de la vida. Si hay un arriba, hay un abajo. Si hay un parietal derecho, hay un izquierdo.
En lo personal intuyo que arriba y debajo de este mapa todos queremos lo mismo; estar bien, que no mueran niños de hambre, que no haya inundados, que obreros, médicos y docentes no se sientan humillados por poner empeño y sacrificio, que aparezcan todos los nietos del mundo, que no desaparezcan sospechados, o sea que “el tren transite tranquilo en su riel”.
Cuando la rutina falle, cuando la realidad quebrante, cuando el dolor moleste en los huesos y te des por vencido, el abrazo sanador va a venir de un familiar, un vecino, un amigo en una plaza, o una maestra en la puerta de tu escuela. Rara vez un presidente se baja del estrado para abrazar una pena o una derrota personal. Seguramente haya excepciones, pero en los más de 40 millones que somos, los amigos nos hacen la vida mejor.

Sería fantástico entender que en el S.XXI ya no hay izquierdas o derechas como en la época de los zares y los oprimidos. Hay un mundo convulsionado y atestado de información y que dependerá de los atentos, que creyendo verdades o descreyendo mentiras, seguirán votando y eligiendo acorde a las necesidades objetivas que se comprobaron, en lo personal. Uno es lo que vivió. Cada uno es su mundo y su entorno.
Revisando a los actores de la política en nuestro país descubrimos que el que antes estuvo allá ahora esta acá y aquel que estaba en la fórmula con ese otro ahora discrepa y vino a formar parte de esta otra fórmula con vaya a saber quién.
Ese es el arte de la política me contestan muchos y como ciudadanos, no podemos más que decidir entre un parietal y el otro en complicidad de funciones si nos gusta o no y como resultante, se votará o no. O de lo contrario cambiar de rol, y empezar una actividad política y protagonizar lo que tanto nos duele y nos molesta.
No había más que dos opciones. A eso nos llevamos nosotros mismos. Era Macri o Scioli; un niño de Barrio Parque o un hacendado de La Ñata.
Unos creen en el relato. Otros creen en el cambio. Otros en nada.
De una cosa sí estoy segura: quien pierde a un amigo pierde algo de sí que no aparecerá jamás en los libros de historia, sino en la simple historia personal de nuestras derrotas.
Creer en los amigos aunque diferentes, y respetar esas diferencias con un abrazo. Juntarse a morfar después de votar y no herir jamás.
Si es “malo”, seguramente nunca fue tu amigo. Si era tu amigo, para vos era lo suficientemente bueno.
A horas de que se termine el año, tal vez, sería bueno amigarnos con nuestros parietales, el derecho y el izquierdo y pensar que con un amigo, todo puede estar mejor.

Por Carla Ritrovato
La voz que nunca pudiste olvidar
@CarlangasOK

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