millennium i los hombres que no amaban a las mujeres 262557958 large

Este es el título de una gran novela negra de Stieg Larson, que puede aplicarse a muchos episodios, que vivimos muchas mujeres en diferentes ámbitos.
Siempre he manifestado con claridad y sin dudar, mi pensamiento, nunca lo oculte tras el oportunismo, ni la especulación de esperar algún resultado.
En una Fuerza Armada en Argentina, en el siglo XXI, esto tiene su precio, aunque lo nieguen, o parezca un delirio.
Meterse en cosas de hombres, y de hombres héroes, no es un detalle menor que se pueda dejar pasar por alto, cuando una tuvo la maldición de querer ser periodista independiente y estar casada con un militar, podría decirse que es un oxímoron.
Las mujeres en general, no pueden tener un desarrollo intelectual más rico que el de los hombres, muchos menos manifestarlo, las mujeres de los militares, mucho menos. Esperan de uno, sumisión y sometimiento consentido, algo que no admitiré jamás.
He sido siempre muy crítica de las conductas machistas institucionales, pero siempre lo hice con profundo respeto, y no ha sido reciproco.
Haber incluido en la historia a las mujeres que participaron de la Guerra de Malvinas, como he dicho muchas veces, es algo que no debí hacer, para algunos jefes, y me lo han hecho saber, a manera de rumor, y de manera concreta, poniendo en riesgo la estabilidad de mi familia, pegando estos cobardes, por el lugar más básico, que por básico era el menos pensado.
Allá por el mes de octubre, de manera extemporánea, le comunican a mi marido, un laburante militar, que solo cometió el error de permitirme ser libre, que su carrera a punto de concluir, terminaría en un placar en el Edificio Cóndor en Buenos Aires.
Todas las profecías que indicaban y me indicaban “cállate que le vas a cagar la carrera a tu marido” se cumplieron. Sin entender yo porque, o si.
No disciernen, no saben de libertad ni de pensamiento crítico. Les di la oportunidad de salvar la estafa histórica de haber ocultado a las mujeres, y solo recibí silencio. Y venganza.
De parte del Ministerio de Defensa saliente, de la conducción de la Fuerza Aérea, a cargo aun hoy del Brigadier Mayor Mario Callejo, del director del Departamento de Material Brigadier Ezequiel Gil y del di-rector del Departamento Malvinas Comodoro Mayor Alejandro Vergara.
Jamás ninguno de ellos hablo conmigo cara a cara, a pesar de que realicé las denuncias correspondientes por persecución ideológica, ante la subsecretaria de Derechos Humanos del Gobierno de la provincia de Córdoba, y las Oficinas de Genero de la Fuerza Aérea, que en la gestión anterior, y espero que ya no en esta, solo se ocupan de defender los intereses de los militares.
No han tenido el coraje de explicar ni demostrar que no se ha tratado de persecución ideológica, ni de violencia institucional, simplemente han negado conocerme y dicen ignorar mi trabajo. De nada importan las pruebas aportadas. No conocen mi existencia, como toda respuesta.
Mi trabajo no será el último, ni el mejor, pero es primero, y aun el único, ampliamente difundido aquí y afuera, y eso es algo de lo que no me haré cargo.
El impacto social, no soy yo, sino la temática, oculta por 32 años, por unas Fuerzas Armadas machistas y patriarcales que esperan de sus mujeres algo que yo no les puedo dar. Y por el pleno ejercicio de la libertad, no se me puede culpar por eso.
Las persecuciones existen, solapadas en razones del servicio inexplicables e inexplicadas. En un país sin hipótesis de conflicto, sin objetivos de existencia concreta, al menos hasta ahora, esas razones del servicio se esfuman.
Estos episodios desnudan una realidad que siempre existió, pero que se potencio estos últimos 12 años, la de las camarillas de brigadieres que acomodan amigos, la de los padrinos, con que los que hay que negociar los mejores destinos, y con los que no contamos, simplemente, porque somos trabajadores, no pertenecemos a ningún grupo vip de “ acomodados”
No han atendido razones de carácter humanitario, para no separar a mi familia, si cuando se hizo un expediente interno, por esas razones, y por no plantear en el mis denuncias, queriéndome hacer caer en la trampa, han accedido a repensar el destino de mi marido, pero fuera de su especialidad. La venganza, el escarmiento.
Señores, ustedes están en retirada, eso los diferencia de mi, jamás serán libres, porque cargaran la obsecuencia con un gobierno que se ha caracterizado por perseguir a los que pensamos diferente.
Yo seguiré ejerciendo mi libertad de expresión, nada temo, porque na-da debo, porque todo lo que he conseguido lo conseguí sola, a pesar de ustedes, e incluso de algunas mujeres a las que di luz, pero que no comprenden aun, que no es necesario someterse para que la Institución las acepte.
Los hombres que no amaban a las mujeres, son aquellos que persiguen, los cobardes que infunden temor, los que no dan la cara, los que niegan nuestras existencias, como si con una magia extraña, pudieran hacernos desaparecer.

Por Alicia Panero

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Mauricio Macri asumió como Presidente de la Nación un día después de que Cristina Fernández de Kirchner intentó ahogarle la fiesta a la democracia. No pudo. La plaza repleta del kirchnerismo no implica un país dividido pero sí que una importante porción de la sociedad, nada despreciable, cree en los personalismos, el autoritarismo y en un pseudo discurso revolucionario que mezcla mito y realidad. Cambiemos deberá prestarle atención a un fenómeno social que posibilitó que Cristina haya estado, a un paso, de obtener su ansiado "vamos por todo". El traspaso no fue democrático. Simplemente porque no sólo cambio un gobierno sino una forma de gobernar el país. Pasamos de una república sin división de poderes -el calificativo corre por cuenta de cada uno- a una incógnica repleta de buenas intenciones. Discursivamente, Mauricio Macri evitó la confrontación, habló de unir, no discutió con nadie lo que no implica impunidad. De hecho, el mensaje de Macri en la asamblea legislativa del pasado 10 de diciembre fue muy similar al de Néstor Kirchner del 25 de mayo del 2003. "Traje a raya a los evasores" fue una de las recordadas frases de Kirchner. Farsa. Jamás cumplió. Ni siquiera lo intentó. Del que se vayan todos pasamos al que se vayan los K. Clarín, nuevamente es aliado del oficialismo. No hay lugar para las críticas al nuevo gobierno, ni buenas, malas, mal intencionadas o de buena fe. 

La esperanza que generó Macri solo es comparable con ese 25 de mayo del 2003. Las primeras medidas del gobierno de Cambiemos son aplaudibles. El kirchnerismo espera agazapado. El periodismo de investigación está aturdido. Hay dos teorías al respecto. Qué hacemos con lo que pasó? Nos enfocamos en lo que vendrá? Investigamos al nuevo gobierno y dejamos de lado los desaguisados ocurridos hasta la madrugada del 10 de diciembre del 2015 o revisamos el pasado? Algunos pseudo opinadores que pululan por los grandes medios dan clase de periodismo y aseguran que, del otro lado hay un público K que se merece respeto. ¿Acaso contar lo que pasó es un insulto? Ahí está otra pelea que deberá dar el nuevo gobierno. Posiblemente con ellos mismos. ¿Somos el gobierno de la gestión, de los metrobuses o llegamos para instalar una nueva visión de la política, de la vida en sociedad ofreciendo un sistema de valores basados en premios y castigos?  

¿Se dará una batalla cultural? ¿Habrá un contra relato? ¿O dejará Macri que el kirchnerismo sean los campeones morales del siglo XXI?

 

Relato en primera persona de un periodista que conoció a cada uno de los panelistas del programa que atacó a los que pensaban distintos a ellos y hoy se victimiza con la plata de todos. Escribe: Sebastián Turtora

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  Me acerco al periodista Carlos Barragán, está casi inmóvil, parece aburrido. En la amplia sala de Canal 7 ya pasó el fervor que dejó Cristina Kirchner en su visita a la señal estatal para conmemorar sus 60 años de existencia. Es Octubre, finales de 2011. Enciendo el grabador para intercambiar unas palabras con Barragán, la fecha lo requería, el cumpleaños de la televisión argentina. La imponente estatura del periodista contrasta de forma letal con la locuacidad a la hora de responder. Ensaya una débil sonrisa pero es esquivo, huidizo, me comenta que no tiene ganas de dar entrevistas. Ni siquiera tenía ganas de decir que no tenía ganas. ¿Qué hecho podría ser importante como para conversar?. Se había perdido la oportunidad. Minutos antes, había pasado exultante y rodeada de militantes Sandra Russo, en su micromundo, era como Mick Jagger paseando con sus fans. Inaccesible. Se está por apagar 678 para siempre y cabe contar el detrás de escena, si estuvieron convencidos o no del slogan “la critica al poder real”, si lograron sostener sus ideas. ¿Pudieron?.
Pasaron los años. Desde la ya lejana conducción de María Julia Oliván en sus inicios, pasando por Luciano Galende y Jorge Dorio, el hermetismo fue cada vez más evidente. Cuando se lograba una nota con alguno de sus miembros, era fácil hacerlos tropezar. Es que, la clave era sacarlos de ese universo monótono de defensa ciega al Gobierno y mostrar sus contradicciones. Era sencillo. Cuando Orlando Barone, símbolo máximo del servilismo periodístico al poder de turno, accedió a hablar en la desaparecida FM Identidad, me llamó “pelotudo” por inferir que la presidenta tenía una sospechosa fortuna basándome en Clarín o algún otro diario. Como si los millones de Cristina no tuviesen existencia más allá de un papel impreso de noticias.
Era el turno del filósofo Dante Palma: en una nota realizada en FM Identidad en 2012, intentó una insólita defensa por la corrupción K: “me preocupa más que un Gobierno haga escuchas ilegales a que un funcionario se quede con un vuelto”. En clara referencia al actual presidente electo Mauricio Macri y su causa judicial. Tiempo después, y vaya a saber por qué, Dante Palma se enojó y no quiso salir más en el programa “Ahora es Nuestra la Ciudad”, dándome aviso vía red social Twitter. Perfecta excusa para no quedar más expuesto en todos los portales web por sus inéditas declaraciones.
¿Pudieron defender lo que pensaban?. O sería: ¿cómo defendieron lo que pensaban?. Cuando a la periodista Nora Veiras le pregunté si el envío había caído en un encierro difícil de salir, ella contestó: “No hablo de 678”. Era imposible para ella pensarse por fuera de aquel mundo, no podía ponerse como una observadora externa. Ellos son parte de algo que es rígido, al sacarlo a la luz se resquebraja y se rompe. Eso fue conceptualmente el producto de PPT (productora del envío).
No se qué será más representativo de estos años, si la desidia crónica de Barragán, el insulto de Barone, la apología de la corrupción del filósofo o la paradoja de Veiras. O nada, o la reflexión esté por otro lado. El lema de “la crítica al poder real”. ¿Cuál poder?. ¿El económico, el político, el sindical, los medios?. ¿Cuál es el poder real?. Será otro enigma que de forma improbable podrán explicar. Aunque a esta altura sí, me pregunto por qué piden ahora el pluralismo que jamás plantearon. ¿Por qué?. Se cierra el círculo. El conductor enunció una suerte de despedida en la emisión posterior a la derrota del candidato presidencial Daniel Scioli. Tal vez quede poco para que la mesa de 6,7,8 se sume al silencio de Carlos Barragán y deje espacio a la democracia, al disenso, al respeto y a la libertad.

Escribe Sebastián Turtora

 

         

cristina no habla

De las muchas batallas imaginarias que se arrogo Cristina, está la de la igualdad de género. Sobre la que puedo afirmar por experiencia propia, que si se ocupo de eso, no lo hizo de manera genuina, desde ese convencimiento con el que trabajan a diario cientos, miles de personas, por lograrlo.
En sus años de mandato, no la oí, ni la vi homenajear mujeres con-temporáneas o más jóvenes que ella, tampoco la vi, ni la oí, rescatarlas del olvido.
Desde mi propia ingenuidad, en el trabajo por la igualdad de género dentro de las Fuerzas Armadas, siempre tuve la vana ilusión de que la Señora se preocuparía y ocuparía de mi mensaje. Pensé que en algún momento de mi largo peregrinar, me rescataría, cayendo yo en el ba-rro del prejuicio, de que por ser ella mujer, lo haría.
Tratando de llegar a la Señora, por todos los medios tradicionales, y los que no lo son, jamás recibí una muestra de interés, por un proyecto.
Cientos de mail, fax a la Casa Rosada, cartas a Olivos, presentación de proyectos en ministerios, no solo en Defensa, también en Cultura, que solo tuvieron la violencia de la no respuesta, esa que nos pone ese lugar de la frustración del no existir para las autoridades y a mi misma en la discriminación de quien se atribuye haber ganado la batalla por la igualdad. Hasta un encuentro en Bogotá con la Señora Estela de Carlotto, en el que le conté del trabajo, de porque estaba yo ahí, en la Cumbre Mundial de Paz. Le pedí que le hable a la señora de mi, cosa que se comprometió a hacer, porque en ese momento considero, ante mis argumentos, que sobre la dictadura quedaban cosas por hacer, Como por ejemplo rescatar a las madres de todos los soldados que fueron enviados a la guerra. Discriminadas por las historia, y por quienes han llevado a cabo políticas de derechos humanos vinculadas a la dictadura. También me quede esperando.
Proyectos sencillos, como una exposición de fotos en los Museos de Malvinas, de todas las mujeres que fueron protagonistas, la inclusión en el salón de las Mujeres del Bicentenario de una imagen de esas veteranas, 16 de ellas, las únicas que estuvieron en la zona de com-bate, como un símbolo, un impacto visual imborrable de la construc-ción de la memoria colectiva. Nada, ninguna respuesta.
Es que para Cristina Fernández, la referencia de género femenino, es ella, y no precisamente de un lugar de igualdad, sino de superioridad. Lo demuestra, lo ha demostrado.
En sus eternas cadenas nacionales, no menciono nunca a ninguna de esas mujeres que cada treinta horas, mueren en nuestro país victimas del femicidio. En el Ni Una Menos, su foto con el cartel con esa consigna, no corrió por las redes, o al menos yo, no la tengo en mi cabeza.
Cuando este último 2 de abril, día del veterano y caídos en Malvinas, le mande a pedir con una legisladora que invite al acto a una veterana de guerra, de las que estuvieron en el Buque Hospital Almirante Irizar, su respuesta fue breve y contundente, no.
Esta línea de pensamiento ha bajado al Ministerio de Agustín Rossi y a la conducción de las mismas Fuerzas Armadas. Donde se han desa-rrollado políticas de género que se cumplen poco o nada. Donde, por ejemplo, algunas mujeres que tienen que pedir licencia por materni-dad son obligadas, en muchos casos, a recuperar las guardias que no hicieron, como si la maternidad les quitara derechos. Y han recurrido a mí, como si fuera yo un Ministerio, ante la falta de respuestas.
En una oportunidad me comunique con el Doctor Mario Perichon, médico del instituto de obras sociales de las Fuerzas Armadas, le plantee todos mis proyectos y quedo en llamarme.
Muchos meses después, uno de los proyectos que le presente, lo eje-cuto el Ministerio como política propia, pobre, porque solo se trataba de poner una placa en el Hospital Aeronáutico Central con los nombres de las enfermeras que estuvieron asistiendo heridos de la guerra. Acto al que por supuesto, no fui invitada.
Todo tiene que ver con aquella referencia sobre el género, de la línea de pensamiento de Cristina, quien ha preferido mirar a la esclavista de aborígenes Juana Azurduy, que no compite con ella.
La igualdad que entiende Cristina no es la que yo entiendo, la igualdad de género, es igualdad sincera, igualdad de oportunidades, sim-plemente igualdad en todo su significado.
La igualdad de género que ella entiende es la de pedir “Edecanas”, pero que no sean lindas y que no tengan piernas largas y delgadas.
La señora se ira de la Presidencia y yo nunca sabré si se entero que tenemos veteranas, que las políticas de género de su Ministerio fueron deficientes, o es que para ella la lucha por la igualdad acaba en el capricho de tener su “ generala” o su “ almiranta”, propuestas para ascender, sin seguir las políticas pre-existentes para estos menesteres.
Sabe la Señora que a las estudiantes femeninas de los institutos mili-tares se les hace difícil la vida, porque la intención de inclusión no es genuina en muchos casos? Sabrá la señora que en la Escuela de Avia-ción Militar hubo dos casos de abuso, en el año 2013, que obra en la Justicia Federal de Córdoba, a dos cadetes mujeres por parte de un cadete de rango superior? Si debe saber, la Presidente, que las Fuerzas Armadas Argentinas, cuentan, con la primera militar trans de América, lo que es un gran avance, pero no alcanza.
Para tener más generalas y almirantas, como quiere Cristina, es nece-sario dar garantías a las nuevas generaciones de que la igualdad y la inclusión, serán sinceras. Y no, transgredir reglamentos y estatutos para tenerlas.
Las conducciones de las Fuerzas Armadas, que seguramente serán renovadas, deberán adaptarse a la sinceridad de los nuevos tiempos.
Ya sin línea con Crisitna, valorizaran y darán igualdad de oportunida-des, y las oficinas de género brindaran protección y contención a quienes padecen violencia y responderán desde lo humano y no de manera militar a quienes denuncian.
Por último, algún diputado, podrá elaborar un proyecto que reformule el titulo del feriado del 2 de abril, y sea “El día del veterano, la ve-terana y los caídos en Malvinas”. La historia la hacemos todos y todas, y no una, y todos sus actores deben estar presentes.
Ese es mi deseo, pero es además una necesidad histórica de justicia, y una urgencia imperiosa, para desarrollar políticas serias, para que en el futuro tengamos generales, almirante y brigadieres mujeres, que lleguen por meritos y carrera, igual que los hombres.
Alicia Panero

Por Alicia Panero- Escritora

 

 

03 nenLa directora del Jardín del hijo de un amigo no pudo festejar el triunfo de Cambiemos. Hoy temprano recibió el llamado de Vane, seño de la Sala de 5. “Los chicos lloran porque ganó Macri” le dijo a la directora que no salía de su asombro. “Les tuve que explicar que a veces se gana y otras se pierde, que en democracia hay alternancia”. “Mi abuela casi se muere cuando vio que ganaba Macri en TV”, me dijo un amigo chaqueño, “es que cree que le van a sacar la jubilación”.

Hoy más que nunca, decía un ex compañero de aventuras hoy embarcado en la locura kirchnerista, “hoy más que nunca hay que resistir en las calles”.

Del “con la democracia no se jode” pasamos a la cultura del aguante. No reconocen, al gobierno que asumirá el 10 de diciembre, como democrático. Es un juego peligroso el que están jugando los fanáticos kirchneristas.

En un patio de la escuela primaria de mi hija, los chicos se enojan con el que piensa distinto. No por una banda de rock o un equipo de fútbol. Por un partido político. “Me dijo mi papá que Macri va a cerrar el colegio y no vamos a tener más nada para comer” le dijeron a una nena de 8 años en su colegio.

En los barrios más humildes, la cultura del miedo caló hondo. Scioli o Muerte.

Los imperdonables no tienen problemas en subir a la web un video de sus hijos o primos llorando un posible gobierno de Cambiemos o mandar a sus pequeños a escupir carteles con fotos de periodistas en Plaza de Mayo.

Los imperdonables no creen en la democracia. Creen que la democracia son ellos. Nada más. Punto. No sólo temen quedarse con los beneficios obtenidos durante la década ganada sino alejarse de esa nube de pedos que es el poder. Creen que desde el poder político se cuestione el relato, la verdad histórica, sus creencias.

Ya lo dijo Pilar Rahola para interpretar los ataques terroristas en París, Francia: “No es una cuestión religiosa sino ideológica”. El kirchnerismo parece una religión pero es una ideología totalitaria y, dentro de su lógica, no se permiten ni el disenso ni la crítica. El crítico es un traidor. El traidor no es la patria. El antipatria debe desaparecer, en estos tiempos, simbólicamente. Si la resistencia hubiese sido violenta, el ataque hubiese sido letal y físico. Para muestra hay un Nisman.

Los imperdonables quisieron arruinar la fiesta de anoche. Lo hicieron parcialmente. El grueso de la sociedad que votó a Cambiemos aún teme festejar. El miedo se instaló anoche con un recuento de votos extraño, singular, único en el mundo. Mientras que Macri bajaba Scioli subía, a pesar de haber reconocido su derrota, abultada según C5N. Medios marginales relataron cómo le robarían 3 a 6 puntos a Cambiemos. No era lo mismo ganar por 10 que por 3. Condicionar al gobierno próximo era la meta.

Los imperdonables quisieron ganar como sea. Esta mañana Aníbal Fernández habló de empate. No saben reconocer una derrota. No entra en su vocabulario. Raro empate que uno se quedó con el poder político, los cargos y los ministerios y el otro se fue a su casa.
¿Qué hará el próximo gobierno con los Imperdonables?
Por Luis Gasulla

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