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Conocido es por todos, el estado de deterioro de las Fuerzas Armadas, y no solo material, sino moral.
Han sido estos últimos 12 años un mero instrumento para ubicar amigos y un gran lugar de colocaciones. En cada institución militar se cuentan por decenas los nuevos empleados de los últimos meses, como en todas las reparticiones públicas.
Los militares militantes, silenciosos, por propia conveniencia, porque llegar y permanecer ha sido la meta, han contribuido a ese deterioro moral, que con-vierte al conjunto del Ministerio de Defensa en, como diría mi abuela, el ultimo orejón del tarro.
Hemos quedado en una zona gris, con un Ministerio flamante como el go-bierno, pero con conducciones de la gestión anterior, que se afanan por dejar marcada la cancha. Con pases y designaciones arbitrarias en algunos casos, sin que la reacción llegue, el malestar es manifiesto, pero siempre esta esa delgada línea donde es preferible aceptar el abuso de autoridad, que caer en una mal entendida sedición. Muchos militares argentinos son gente, que cree, no tener derechos.
Detrás de cada uno de ellos, hay familias, con trabajos estables, con hijos, con enfermedades, que en las condiciones del país actual, deben ser tenidos en cuenta, hasta donde no afecte el servicio.
El problema es que ellos mismos, la conducción, en retirada, por cierto, argu-mentando razones de ese servicio inexistentes, al que es capaz de pedir por sus derechos, o quien plantea cuestiones personales, se le pone en pie de guerra, enfrascando a la institución toda, para no dar el brazo a torcer, en persecucio-nes casi ridículas, como en épocas que ya no queremos volver a vivir, a mujeres que escriben, cuya única herramienta es, ha sido y será la palabra.
Incapaces de desmentir, porque no pueden, entonces golpean a la familia, es-peculando con esa sumisión que muchos no tenemos, sobre todo ante la injus-ticia.
Vivimos viendo excepciones por cuestiones poco serias, pero a la hora de plan-tear una necesidad humana de permanencia en un lugar, la respuesta es el ca-pricho, y claro, el silencio, y la persecución.
Omiten responder la vía administrativa y sacan pases con órdenes de no res-ponder esa vía. Rayando en el incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Siguen sin admitir que una mujer que escribe, vinculada a una fuerza, pueda tener voz independiente. Porque para ellos, en general las mujeres solo son elementos decorativos que sirven a los fines de que ellos consigan un cargo más alto, una agregaduría, o algo que les convenga. Callar y ser buenas anfi-trionas, organizar un buen te de señoras, e ir a misa.
Pensar, defendernos, publicar verdades, lo tenemos prohibido, hoy en el Siglo XXI.
La zona gris, de la vieja conducción y el nuevo Ministerio, no solo entraña peli-gros de este tipo de abusos, que pueden afectar en lo personal a algunos, sino otros más graves. El de dejar gente, en puestos claves que pudieran tapar he-chos de corrupción del pasado.
En el mientras tanto, desaparecen 6 camionetas del Ejército Argentino, equipa-das en Estados Unidos, para intervenciones y seguimientos. Cosas extrañas que ocurrían en la gestión anterior. También se habría quemado en segundo piso del Edificio Cóndor, sede de la Fuerza Aérea, donde funciona la Dirección de Fi-nanzas. Un lugar que debió ser cuidado mas que el poco armamento que hay, para transparencia del cambio de gestión.
Dicen, quienes se animan a hablar intra muros, pero en secreto, que los cuatro jinetes del apocalipsis, así llaman a una cúpula, no querrían soltar, como pasa en general después de 12 años de descontrol.
Deben hacerlo, y el Ministerio de Defensa debe ocuparse del bienestar de to-das las personas, y para esto no es necesario convertir una institución vertical en democrática, pero si, hacer que marche al ritmo de la democracia.
Respetar a las mujeres, oírlas, atender sus necesidades, deberá ser un cambio de paradigma institucional.
Aquí no hay fantasías ni delirios, hay hechos concretos inexplicables, y las per-sonas, sean de la condición que sean, un cabo o un comodoro, merecen expli-caciones serias, cuando se va a modificar arbitrariamente sus vidas. No existe la resignación para eso, y por eso mismo cambiamos.
La libertad de expresión, no puede hacerse pagar con castigos, con silencios y caprichos.
Pareciera no haber antecedentes de militares casados con periodistas, o si, pero con periodistas que escriben a pedido de la Institución.
He defendido la causa de las Mujeres Ocultas de la guerra de Malvinas, ante la indiferencia institucional, que ahora se toma revancha, que no responde de-nuncias, que no responde expedientes, que solo da órdenes, desde un lugar ca-si Bizantino. Ya no son épocas de esas acciones. Ya todo paso, o está pasando.
Voy a defender mi trabajo, el de mi marido y la estabilidad de mi familia, a co-mo dé lugar.
Las familias militares, hemos dado años de sacrificio a la Patria, fuera de nues-tro lugar, hoy vemos elegir a los amigos, en perjuicio de quienes no tienen pa-drinos. Pagamos mucho dinero en ganancias al mes, como si fuéramos gente rica, aceptamos que el Estado Nacional pague, desde hace dos décadas, salarios irregulares llenos de sumas no remunerativas. Hemos ido donde nos han mandado.
“Las chicas bien”, esas mujeres de pilotos de mascaras oxidadas, porque no tienen aviones que volar, se autodenominan, las juezas de las buenas costum-bres armadas, dejando a las que piensan más allá, en el bien común, fuera de ese extraño grupo.
El de las mujeres que callan, que soportan, que se someten. La rebelión porque si es en vano, la exigencia de justicia es otra muy distinta. Atentan contra su propio genero, y es algo que en este nivel, no se entiende. Se convierte en pe-cado no pertenecer a ese grupo.
Espero que para todos los que pasan por esto, el nuevo Ministerio este a la al-tura de las circunstancias, las cuales son, nada más y nada menos, que las per-sonas, detrás de un soldado. Y no deberían conformarse, como lo han hecho, con que, “es lo que hay”.

Por Alicia Panero

macri decreto

A excepción de la designación en comisión de dos jueces de la Corte, cuestión que generó opiniones jurídicas contradictorias, no puede afirmarse seriamente que las recientes decisiones de Macri hayan vulnerado la Constitución ni las leyes. No obstante ello, cuando parecía que las aguas se calmaban, a partir de la decisión del gobierno de dejar en suspenso la asunción de los nuevos integrantes de la Corte, y abrir un espacio de consulta con otras fuerzas representadas en el parlamento, recrudecieron nuevas críticas fundadas en supuestas y nuevas inconstitucionalidades.
El DNU modificatorio de la Ley de Ministerios
En efecto, aquellos que avalaron la creación del Ministerio de Cultura mediante DNU, en mayo de 2014, es decir, en plena etapa de labor legislativa, se quejan de que Mauricio Macri, al iniciar su gobierno, modifique por DNU la Ley de Ministerios, en pleno receso legislativo, y para contar rápidamente con las herramientas jurídicas necesarias para gobernar.
Intervención de AFSCA y AFSTIC
Los nuevos republicanos por conveniencia, que califican al nuevo gobierno como “dictadura”, también se quejaron por la intervención y cese de autoridades en AFSCA y AFSTIC, llevadas a cabo por un simple decreto, sostenido jurídicamente en el mismo DNU que modificó la ley de ministerios. Dicho DNU, que como tal posee jerarquía de ley, confirió al Ministerio de Comunicaciones las potestades que se encontraban en manos de los dos entes recientemente intervenidos. Así, quien puede asumir por sí las facultades de un ente, se encuentra en condiciones jurídicamente óptimas para intervenirlo. Por esta sencilla razón, y sin entrar en consideraciones que ya han sido largamente debatidas en diversos ámbitos, el decreto de intervención y cese de las autoridades de AFSCA y AFSTIC se ajusta a derecho.
Modificaciones a la Oficina Anticorrupción
Otra de las quejas de los representantes del cristinismo ha tenido lugar por la modificación vía decreto de los requisitos para ser titular de la Oficina Anticorrupción (antes reservada exclusivamente para abogados) y por la consecuente designación de la Lic en Ciencias Políticas Laura Alonso, al frente de dicha oficina. La realidad es que dicho organismo había sido creado mediante un decreto de Fernando De la Rua, razón por la cual, su modificación, también por decreto, es correcta desde el punto de vista legal. En cuanto a la curiosa designación por decreto presidencial de quien debe controlar al Presidente y sus colaboradores, dicha falencia data desde la creación del órgano, pese a que Cristina Kirchner, al reformar la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública, omitió dotar de independencia funcional a la Oficina Anticorrupción. Así, mantuvo la facultad de designar, ella misma, a sus propios controladores. Sin duda que la Oficina Anticorrupción debe ser reformada, pero el hecho de que el decreto de Macri no haya ido más a fondo, no deja de ser una buena señal, ya que es el Congreso de la Nación quien debiera dictar una ley al respecto, tal como lo hizo la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires hacia fines de 2013.
Conclusión
Los críticos que buscan inconstitucionalidades inexistentes, dicen pertenecer a “la resistencia” (no la oposición) por lo que se han puesto a sí mismos fuera del sistema democrático y republicano. El mismo sistema democrático y republicano que avasallaron cuando detentaron el poder, constituyéndose en un régimen que prevalecía por sobre la Constitución, las leyes y aún por sobre las sentencias judiciales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La realidad es que no fuimos testigos de la salida de un gobierno. Fuimos testigos de la caída de un régimen que, ante la imposibilidad de eternizarse, aplicó su poder decadente para generar futuras complicaciones a la siguiente administración.
Aparece, ahora, la necesidad y urgencia de desactivar cada uno de los explosivos que dejó el cristinismo en ese campo minado en que se transformó a la Administración Pública. Para ello, el Poder Ejecutivo Nacional utiliza herramientas que son de excepción, pero que no por ello dejan de ser legítimas y constitucionales.

José Lucas Magioncalda
@magioncalda
Titular de ONG Ciudadanos Libres
Especial Periodismo y Punto

02macri

Mauricio Macri asumió como Presidente de la Nación un día después de que Cristina Fernández de Kirchner intentó ahogarle la fiesta a la democracia. No pudo. La plaza repleta del kirchnerismo no implica un país dividido pero sí que una importante porción de la sociedad, nada despreciable, cree en los personalismos, el autoritarismo y en un pseudo discurso revolucionario que mezcla mito y realidad. Cambiemos deberá prestarle atención a un fenómeno social que posibilitó que Cristina haya estado, a un paso, de obtener su ansiado "vamos por todo". El traspaso no fue democrático. Simplemente porque no sólo cambio un gobierno sino una forma de gobernar el país. Pasamos de una república sin división de poderes -el calificativo corre por cuenta de cada uno- a una incógnica repleta de buenas intenciones. Discursivamente, Mauricio Macri evitó la confrontación, habló de unir, no discutió con nadie lo que no implica impunidad. De hecho, el mensaje de Macri en la asamblea legislativa del pasado 10 de diciembre fue muy similar al de Néstor Kirchner del 25 de mayo del 2003. "Traje a raya a los evasores" fue una de las recordadas frases de Kirchner. Farsa. Jamás cumplió. Ni siquiera lo intentó. Del que se vayan todos pasamos al que se vayan los K. Clarín, nuevamente es aliado del oficialismo. No hay lugar para las críticas al nuevo gobierno, ni buenas, malas, mal intencionadas o de buena fe. 

La esperanza que generó Macri solo es comparable con ese 25 de mayo del 2003. Las primeras medidas del gobierno de Cambiemos son aplaudibles. El kirchnerismo espera agazapado. El periodismo de investigación está aturdido. Hay dos teorías al respecto. Qué hacemos con lo que pasó? Nos enfocamos en lo que vendrá? Investigamos al nuevo gobierno y dejamos de lado los desaguisados ocurridos hasta la madrugada del 10 de diciembre del 2015 o revisamos el pasado? Algunos pseudo opinadores que pululan por los grandes medios dan clase de periodismo y aseguran que, del otro lado hay un público K que se merece respeto. ¿Acaso contar lo que pasó es un insulto? Ahí está otra pelea que deberá dar el nuevo gobierno. Posiblemente con ellos mismos. ¿Somos el gobierno de la gestión, de los metrobuses o llegamos para instalar una nueva visión de la política, de la vida en sociedad ofreciendo un sistema de valores basados en premios y castigos?  

¿Se dará una batalla cultural? ¿Habrá un contra relato? ¿O dejará Macri que el kirchnerismo sean los campeones morales del siglo XXI?

 

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Este es el título de una gran novela negra de Stieg Larson, que puede aplicarse a muchos episodios, que vivimos muchas mujeres en diferentes ámbitos.
Siempre he manifestado con claridad y sin dudar, mi pensamiento, nunca lo oculte tras el oportunismo, ni la especulación de esperar algún resultado.
En una Fuerza Armada en Argentina, en el siglo XXI, esto tiene su precio, aunque lo nieguen, o parezca un delirio.
Meterse en cosas de hombres, y de hombres héroes, no es un detalle menor que se pueda dejar pasar por alto, cuando una tuvo la maldición de querer ser periodista independiente y estar casada con un militar, podría decirse que es un oxímoron.
Las mujeres en general, no pueden tener un desarrollo intelectual más rico que el de los hombres, muchos menos manifestarlo, las mujeres de los militares, mucho menos. Esperan de uno, sumisión y sometimiento consentido, algo que no admitiré jamás.
He sido siempre muy crítica de las conductas machistas institucionales, pero siempre lo hice con profundo respeto, y no ha sido reciproco.
Haber incluido en la historia a las mujeres que participaron de la Guerra de Malvinas, como he dicho muchas veces, es algo que no debí hacer, para algunos jefes, y me lo han hecho saber, a manera de rumor, y de manera concreta, poniendo en riesgo la estabilidad de mi familia, pegando estos cobardes, por el lugar más básico, que por básico era el menos pensado.
Allá por el mes de octubre, de manera extemporánea, le comunican a mi marido, un laburante militar, que solo cometió el error de permitirme ser libre, que su carrera a punto de concluir, terminaría en un placar en el Edificio Cóndor en Buenos Aires.
Todas las profecías que indicaban y me indicaban “cállate que le vas a cagar la carrera a tu marido” se cumplieron. Sin entender yo porque, o si.
No disciernen, no saben de libertad ni de pensamiento crítico. Les di la oportunidad de salvar la estafa histórica de haber ocultado a las mujeres, y solo recibí silencio. Y venganza.
De parte del Ministerio de Defensa saliente, de la conducción de la Fuerza Aérea, a cargo aun hoy del Brigadier Mayor Mario Callejo, del director del Departamento de Material Brigadier Ezequiel Gil y del di-rector del Departamento Malvinas Comodoro Mayor Alejandro Vergara.
Jamás ninguno de ellos hablo conmigo cara a cara, a pesar de que realicé las denuncias correspondientes por persecución ideológica, ante la subsecretaria de Derechos Humanos del Gobierno de la provincia de Córdoba, y las Oficinas de Genero de la Fuerza Aérea, que en la gestión anterior, y espero que ya no en esta, solo se ocupan de defender los intereses de los militares.
No han tenido el coraje de explicar ni demostrar que no se ha tratado de persecución ideológica, ni de violencia institucional, simplemente han negado conocerme y dicen ignorar mi trabajo. De nada importan las pruebas aportadas. No conocen mi existencia, como toda respuesta.
Mi trabajo no será el último, ni el mejor, pero es primero, y aun el único, ampliamente difundido aquí y afuera, y eso es algo de lo que no me haré cargo.
El impacto social, no soy yo, sino la temática, oculta por 32 años, por unas Fuerzas Armadas machistas y patriarcales que esperan de sus mujeres algo que yo no les puedo dar. Y por el pleno ejercicio de la libertad, no se me puede culpar por eso.
Las persecuciones existen, solapadas en razones del servicio inexplicables e inexplicadas. En un país sin hipótesis de conflicto, sin objetivos de existencia concreta, al menos hasta ahora, esas razones del servicio se esfuman.
Estos episodios desnudan una realidad que siempre existió, pero que se potencio estos últimos 12 años, la de las camarillas de brigadieres que acomodan amigos, la de los padrinos, con que los que hay que negociar los mejores destinos, y con los que no contamos, simplemente, porque somos trabajadores, no pertenecemos a ningún grupo vip de “ acomodados”
No han atendido razones de carácter humanitario, para no separar a mi familia, si cuando se hizo un expediente interno, por esas razones, y por no plantear en el mis denuncias, queriéndome hacer caer en la trampa, han accedido a repensar el destino de mi marido, pero fuera de su especialidad. La venganza, el escarmiento.
Señores, ustedes están en retirada, eso los diferencia de mi, jamás serán libres, porque cargaran la obsecuencia con un gobierno que se ha caracterizado por perseguir a los que pensamos diferente.
Yo seguiré ejerciendo mi libertad de expresión, nada temo, porque na-da debo, porque todo lo que he conseguido lo conseguí sola, a pesar de ustedes, e incluso de algunas mujeres a las que di luz, pero que no comprenden aun, que no es necesario someterse para que la Institución las acepte.
Los hombres que no amaban a las mujeres, son aquellos que persiguen, los cobardes que infunden temor, los que no dan la cara, los que niegan nuestras existencias, como si con una magia extraña, pudieran hacernos desaparecer.

Por Alicia Panero

cristina no habla

De las muchas batallas imaginarias que se arrogo Cristina, está la de la igualdad de género. Sobre la que puedo afirmar por experiencia propia, que si se ocupo de eso, no lo hizo de manera genuina, desde ese convencimiento con el que trabajan a diario cientos, miles de personas, por lograrlo.
En sus años de mandato, no la oí, ni la vi homenajear mujeres con-temporáneas o más jóvenes que ella, tampoco la vi, ni la oí, rescatarlas del olvido.
Desde mi propia ingenuidad, en el trabajo por la igualdad de género dentro de las Fuerzas Armadas, siempre tuve la vana ilusión de que la Señora se preocuparía y ocuparía de mi mensaje. Pensé que en algún momento de mi largo peregrinar, me rescataría, cayendo yo en el ba-rro del prejuicio, de que por ser ella mujer, lo haría.
Tratando de llegar a la Señora, por todos los medios tradicionales, y los que no lo son, jamás recibí una muestra de interés, por un proyecto.
Cientos de mail, fax a la Casa Rosada, cartas a Olivos, presentación de proyectos en ministerios, no solo en Defensa, también en Cultura, que solo tuvieron la violencia de la no respuesta, esa que nos pone ese lugar de la frustración del no existir para las autoridades y a mi misma en la discriminación de quien se atribuye haber ganado la batalla por la igualdad. Hasta un encuentro en Bogotá con la Señora Estela de Carlotto, en el que le conté del trabajo, de porque estaba yo ahí, en la Cumbre Mundial de Paz. Le pedí que le hable a la señora de mi, cosa que se comprometió a hacer, porque en ese momento considero, ante mis argumentos, que sobre la dictadura quedaban cosas por hacer, Como por ejemplo rescatar a las madres de todos los soldados que fueron enviados a la guerra. Discriminadas por las historia, y por quienes han llevado a cabo políticas de derechos humanos vinculadas a la dictadura. También me quede esperando.
Proyectos sencillos, como una exposición de fotos en los Museos de Malvinas, de todas las mujeres que fueron protagonistas, la inclusión en el salón de las Mujeres del Bicentenario de una imagen de esas veteranas, 16 de ellas, las únicas que estuvieron en la zona de com-bate, como un símbolo, un impacto visual imborrable de la construc-ción de la memoria colectiva. Nada, ninguna respuesta.
Es que para Cristina Fernández, la referencia de género femenino, es ella, y no precisamente de un lugar de igualdad, sino de superioridad. Lo demuestra, lo ha demostrado.
En sus eternas cadenas nacionales, no menciono nunca a ninguna de esas mujeres que cada treinta horas, mueren en nuestro país victimas del femicidio. En el Ni Una Menos, su foto con el cartel con esa consigna, no corrió por las redes, o al menos yo, no la tengo en mi cabeza.
Cuando este último 2 de abril, día del veterano y caídos en Malvinas, le mande a pedir con una legisladora que invite al acto a una veterana de guerra, de las que estuvieron en el Buque Hospital Almirante Irizar, su respuesta fue breve y contundente, no.
Esta línea de pensamiento ha bajado al Ministerio de Agustín Rossi y a la conducción de las mismas Fuerzas Armadas. Donde se han desa-rrollado políticas de género que se cumplen poco o nada. Donde, por ejemplo, algunas mujeres que tienen que pedir licencia por materni-dad son obligadas, en muchos casos, a recuperar las guardias que no hicieron, como si la maternidad les quitara derechos. Y han recurrido a mí, como si fuera yo un Ministerio, ante la falta de respuestas.
En una oportunidad me comunique con el Doctor Mario Perichon, médico del instituto de obras sociales de las Fuerzas Armadas, le plantee todos mis proyectos y quedo en llamarme.
Muchos meses después, uno de los proyectos que le presente, lo eje-cuto el Ministerio como política propia, pobre, porque solo se trataba de poner una placa en el Hospital Aeronáutico Central con los nombres de las enfermeras que estuvieron asistiendo heridos de la guerra. Acto al que por supuesto, no fui invitada.
Todo tiene que ver con aquella referencia sobre el género, de la línea de pensamiento de Cristina, quien ha preferido mirar a la esclavista de aborígenes Juana Azurduy, que no compite con ella.
La igualdad que entiende Cristina no es la que yo entiendo, la igualdad de género, es igualdad sincera, igualdad de oportunidades, sim-plemente igualdad en todo su significado.
La igualdad de género que ella entiende es la de pedir “Edecanas”, pero que no sean lindas y que no tengan piernas largas y delgadas.
La señora se ira de la Presidencia y yo nunca sabré si se entero que tenemos veteranas, que las políticas de género de su Ministerio fueron deficientes, o es que para ella la lucha por la igualdad acaba en el capricho de tener su “ generala” o su “ almiranta”, propuestas para ascender, sin seguir las políticas pre-existentes para estos menesteres.
Sabe la Señora que a las estudiantes femeninas de los institutos mili-tares se les hace difícil la vida, porque la intención de inclusión no es genuina en muchos casos? Sabrá la señora que en la Escuela de Avia-ción Militar hubo dos casos de abuso, en el año 2013, que obra en la Justicia Federal de Córdoba, a dos cadetes mujeres por parte de un cadete de rango superior? Si debe saber, la Presidente, que las Fuerzas Armadas Argentinas, cuentan, con la primera militar trans de América, lo que es un gran avance, pero no alcanza.
Para tener más generalas y almirantas, como quiere Cristina, es nece-sario dar garantías a las nuevas generaciones de que la igualdad y la inclusión, serán sinceras. Y no, transgredir reglamentos y estatutos para tenerlas.
Las conducciones de las Fuerzas Armadas, que seguramente serán renovadas, deberán adaptarse a la sinceridad de los nuevos tiempos.
Ya sin línea con Crisitna, valorizaran y darán igualdad de oportunida-des, y las oficinas de género brindaran protección y contención a quienes padecen violencia y responderán desde lo humano y no de manera militar a quienes denuncian.
Por último, algún diputado, podrá elaborar un proyecto que reformule el titulo del feriado del 2 de abril, y sea “El día del veterano, la ve-terana y los caídos en Malvinas”. La historia la hacemos todos y todas, y no una, y todos sus actores deben estar presentes.
Ese es mi deseo, pero es además una necesidad histórica de justicia, y una urgencia imperiosa, para desarrollar políticas serias, para que en el futuro tengamos generales, almirante y brigadieres mujeres, que lleguen por meritos y carrera, igual que los hombres.
Alicia Panero

Por Alicia Panero- Escritora

 

 

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