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El Arte de la Defensa o un Tratado sobre el Engaño?
A poco menos de dos meses de haberse elegido un nuevo Presidente democráticamente, empezamos a ver signos de la vieja política que nos indican que lo que ha llegado, no es “más de lo mismo”, sino por el contrario a veces podemos asegurar que es “peor que más de lo mismo”.
Un Presidente que recibe un país en bancarrota y sin inventario de la dilapidación llevada a cabo durante doce años, no tiene margen de error; sus decisiones están seriamente condicionadas y estadísticamente propensas al fracaso.

Él debe ser consciente que llegó allí no por sus promesas, sino porque un poco más de la mitad del país lo eligió, como única alternativa posible, para sacarse de encima al “mal mayor”.
Para los que nos preocupamos por la puesta en pie del país y que entendemos medianamente en algunos temas, es imposible mirar para otro lado cuando se cometen torpezas políticas que pueden arrastrar consigo a todo un gabinete y salpicar a un presidente,
Voy a referirme concretamente al Ministerio de Defensa, área sensible y crítica en cualquier país que se presuma serio. (Y deseo pensar que nuestro presidente eso es lo que quiere).
Todos los foros militares se hicieron eco y resaltaron sobre qué idoneidad podía tener un Ingeniero Agrónomo, para ser investido como Ministro de Defensa. Los antecedentes más cercanos a éste área, era su participación en la Comisión pertinente mientras era Diputado. Su experiencia más cercana a las armas, eran sus enfrentamientos con las fuerzas de represión riojana en los conflictos por la minería contaminante.
Pero la verdad parece ser que, su gran mérito, era haber enfrentado a la corrupción riojana, perdiendo reiteradamente en cada oportunidad que se presentó para disputarles el poder.
Y ésta verdad, la de premiar a los perdedores, se transformó en su metodología de trabajo al seleccionar colaboradores, por ejemplo en FAdeA.
La Fábrica Argentina de Aviones, otrora “Madre de Industrias”, se había transformado en un antro y refugio de los iluminados políticos provenientes de “La Cámpora”. Más allá de ellos, éste alicaído emblema de la industria nacional, hacía ya veintitrés años que no fabricaba un avión de serie…y en serio!
Más de cuarenta anuncios y más de doscientos aviones hechos de humo por el anterior gobierno, le han dado a ésta administración, una oportunidad única para marcar la diferencia. Con un solo Pampa que pongan en el aire, ya habrán hecho más que los últimos cinco gobiernos anteriores.
La penúltima gestión, la del Contador Algañaraz, fue sin dudas la más escandalosa y la que desacreditó desmerecidamente a sus sucesores (Matías Savoca y compañía) que, para ser honestos, estaban encaminando bastante bien los desastres anteriores. Pero dieciocho meses no le bastaron ni siquiera para dar a conocer sus ingentes esfuerzos que pretendían salvar a la empresa.
Dentro de sus planes, estaba la recomposición del diálogo con los gremios, la inclusión de nuevos y prestigiosos profesionales y la capacitación del personal para los desafíos que el tiempo les iba a presentar. Pero no los dieron a conocer de tan ocupados que estaban intentando reflotar a la empresa faltando así a una de las reglas de oro de la calidad y la estrategia: “Hacerlo bien y hacerlo saber”
De la mano del Ingeniero Agrónomo Julio Martínez, los ilusos pensamos que se iba a rescatar la mística de la empresa y que con el ingenio empresarial de Macri, se iba a pensar en una seria y verdadera industria aeronáutica. Pero no está siendo así…y le cuento por qué.
El primer nombramiento que realiza el Ingeniero Agrónomo Martínez, es la apoderada de la UCR en La Rioja, abogada y escribana Cristina Salzwedel como Presidente de FAdeA, quién está muy lejos del Derecho Aeronáutico pero muy cerca de Martínez, ambos riojanos.
Después nombra a otro abogado, pero ésta vez cordobés y paisano de origen ( el nuevo Ministro de Defensa es Martínez Yoma…les suena?), como Vicepresidente, el abogado Rolando Asís.
No obstante ello, nombra a dos Directores más que provienen del ámbito de la política y de su círculo de amistades: El señor Máximo Martínez, larga trayectoria en Vialidad y de reconocida actividad política, en especial de Villa Allende, provincia de Córdoba, donde fuera dos veces intendente;
Y el otro, el señor Aníbal Abdala, (otro paisano), amigo y eterno candidato de Julio Martínez Yoma en su General Belgrano natal, aunque nunca ganó ni un puesto de concejal a pesar de sus reiteradas postulaciones.
Gente de la empresa, desconocedora de éstos antecedentes, nos dijo que se sentían esperanzados, porque en las dos primeras semanas, habían visto a un grupo de reconocidos profesionales aeronáuticos junto a ellos recorriendo la empresa activamente para determinar un real cuadro de situación.
Profesionales provenientes de la vieja escuela de la Fuerza Aérea, contemporáneos de los bravos Halcones de Malvinas y hombres de honor cercanos al Brigadier Amrein, su nuevo Jefe.
Grande fue la sorpresa cuando éstos profesionales no volvieron más, y en su lugar apareció un raro personaje, con más ínfulas que tamaño, interrogando a quien se le cruzara por el camino y cuestionando su rol dentro de la fábrica.

Radio pasillo nos cuenta que éste “señor” es nada más ni nada menos, que el “novio” de la Presidente Salzwedel, reconocido vendedor de autos de Chepes y productor de espectáculos nocturnos. De allí es que, con parte de esos dividendos, es quien financiara la fallida campaña de Martínez Yoma como candidato a Gobernador por la provincia de La Rioja.

Años atrás nos cuestionábamos cuando en la gestión Algañaraz, nombraron a una bella promotora del TC 2000 en un cargo y cuando pensábamos que nada podía superar nuestra capacidad de asombro, nos encontramos con esto.

La gestión del Ing. Agrónomo Julio Martínez Yoma, parece estar premiando no sólo a sus amigos y correligionarios, sino también a aquellos que hacen feliz a la nueva Presidente de FAdeA y a aquellos que pusieron recursos en la campaña.

Obviamente es un buen negocio para los eternos perdedores, ahora premiados, y también para aquél que pasara de financiar bailantas y campañas, a ser evaluador de técnicos y profesionales aeronáuticos.
La única explicación lógica a éstos nombramientos, es que en realidad al que se buscara ubicar es al vendedor de autos Daniel Miranda, (financista de Julio Martínez Yoma), pero ante lo recriminable de tal insensato acto, se la nombra primero a la Dra. Salzwedel, para que sea ella quien lleve a Miranda, puesto en forma solapada y extraoficial ya que es impresentable para cualquier cargo dentro de FAdeA. Para ello, era necesario también que la acompañara alguien del “palo” a pesar de su manifiesta ignorancia en el tema aviones, caso del Director Abdala.

De ésta manera se escribe un nuevo capítulo en la estrategia militar que haría retorcerse en su tumba a Tsun Tzu: “El arte del engaño”

Pero se olvidan de algo….se olvidan que si bien FAdeA es una Sociedad Anónima, es del Estado, y su principal cliente, es el Estado mismo. Es decir que todo lo que se hace, se hace con plata nuestra, con los recursos que cada de uno de nosotros les proveemos cuando pagamos los impuestos.
Si lo vemos con el cristal de la ingenua benevolencia, esto no ha sido nada más que una gran torpeza política del nuevo Ministro de Defensa que quizás apostaba al acompañamiento de asesores de prestigio e idóneos junto al nuevo Directorio; si lo vemos con el cristal de la objetividad, se nos está riendo en la cara.
Las dudas ya están sembradas y los jugadores ya están en la cancha; ahora sólo nos queda preguntar quiénes se harán cargo de la responsabilidad de esto, y cuándo se irán, al momento que el previsible resultado asome su implacable veredicto. Necesitamos saber quiénes correrán con los costos políticos y económicos de tamaña decisión.


Para terminar quiero dejarlos una reflexión hecha por Ayn Rand en 1920:
“Cuando te das cuenta que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada; Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores; Cuando te das cuenta que muchos son ricos por sobornos e influencias, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, mas por el contrario, son ellos los que están protegidos y cuando te das cuenta que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en auto-sacrificio, entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu Sociedad está condenada.”

Por PeriodismoYPunto

stella

Nacho Montes de Oca, Luis Gasulla, José Stella y Andrés Ballesteros en la casa de Marcos Pavesi. Diciembre del 2014 viendo a 678

El jueves 4 de febreronos dejó un amigo, el periodista de investigación José María Stella. Había creado el portal Eliminando Variables. Sus notas habían recuperado el periodismo crudo, basado en documentos.


No soy ni quiero ser objetivo. José era el mejor de nuestra generación. La aparición de su portal, Eliminando variables, junto con el genial Ignacio Montes de Oca, puso patas para arriba al periodismo tradicional. No era el único pero sí el mejor. Escribió las investigaciones periodísticas que condenaron al kirchnerismo a su ocaso político. Provocó citaciones judiciales de funcionarios políticos como Aníbal Fernández por el escandaloso Plan Qunita. Había arrancado la semana publicando, junto al historiador y periodista Montes de Oca, los documentos inéditos que revelaban la trama para la instalación de la base espacial de China en Neuquén. Se trataba de otra nota imperdible que despertaba insultos de los tuiteros K, admiración de sus colegas y envidia del resto.
A comienzos del 2013 lo conocí en un Starbucks. A José le encantaban los cafés calientes de la tradicional cadena. Hablamos horas de periodismo. Pronto se sumó como columnista en mi programa radial “Ahora es Nuestra la Ciudad”. Aunque no participaba en las entrevistas a políticos, dirigentes, víctimas y victimarios de la corrupción, las escuchaba atentamente y, con su increíble oído, me enviaba observaciones, críticas, comentarios, información, repreguntas. Celebraba el oficio periodístico y siempre encontraba el camino correcto: el de la noticia. Era un experto en molestar al poder. No se casaba con nadie. Rápidamente su portal se convirtió en objeto del deseo de las grandes empresas periodísticas. Lo tentaron, le ofrecieron el oro y el moro y el tipo sólo quería seguir haciendo lo que sabía: Periodismo.
No le quitaba el sueño un contrato, mucho menos aparecer en televisión. José Stella era un inagotable sabueso de la información. Tampoco era egoísta. Era común recibir una llamada suya ofreciéndome un dato sobre algún negocio relacionado con organismos de derechos humanos o contándome qué había dicho tal o cual funcionario. Pero no sólo era un profesional de la hostia. Era un gran tipo. Como diría Gabriel Levinas, “no se puede ser buen periodista sino se tiene la capacidad de asombro, la sensibilidad, en fin, si no se es un buena persona”. En los últimos años, se alimentaron los grandes medios de sus investigaciones. Hacía el trabajo de una redacción entera. Ni a sus mejores amigos les reveló quién era “su garganta profunda”. Cuidaba a sus fuentes como un verdadero protector. Y era un gran compañero. La noche en que no nos permitieron ingresar a la desaparecida FM Identidad, José estuvo acompañándonos. Pasamos horas en una comisaría junto con la colega Silvina Márquez, Sebastián Turtora, Flavio Meli y un grupo minúsculo de oyentes. José hacía chistes,
Ayer hablamos por teléfono sobre proyectos futuros, sus notas, las mías pero fundamentalmente, sobre periodismo. El tipo era políticamente incorrecto. Jamás le chupaba las medias a nadie. Las relaciones públicas no eran lo suyo. En tiempos en que el periodismo se convirtió en un gran show, en que supuestos colegas confunden la militancia con el oficio y en que muchos ofrecen gritos y escándalos pero nula información, extrañaremos a José por lo que representaba y lo que nos ofreció: un periodismo puro, documentado, crudo y de investigación.
Los que lo conocimos en persona sabemos lo que implica que José Stella se haya ido. Murió, inesperadamente, de un paro cardíaco. Su último tuit hablaba del cristinismo asegurando que durará. No lo sabemos. Sí estoy convencido que las enseñanzas que nos dejó José María Stella no serán una variable a eliminar. El tiempo y la historia lo pondrán en el lugar que se merece: el de los grandes periodistas del siglo XXI
Por Luis Gasulla
@luisgasulla

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Por Nelson Catástrofe

Mi amigo Víctor Humo se quedó sin trabajo. Sin ánimo de entrar en la discusión acerca de si fue un despido con causa, si se trata de una reestructuración de la compañía o se trata de la no renovación del contrato, el objetivo de esta columna es ayudarlo a encontrar un nuevo empleo, antes de que se tenga que ir a vivir a la villa 31.

Es importante destacar que VH no tiene muy buena autoestima y eso es algo que tenemos que ir trabajando. No puede ser que se arrastre por el piso, prácticamente suplicando de rodillas, para que los gerentes que acaban de despedirlo le devuelvan el puesto. Tiene que entender que la empresa quiso cambiar y no hay que resistirse a los cambios, por que si no nos terminamos aburguesando. Y si hay algo de lo que puedo estar completamente seguro es de que mi amigo no es ningún burgués.

Otra cosita que hay que ir mejorando es la actitud. Desde chico, Víctor Humo siempre tuvo la tendencia a victimizarse y eso no les cae bien a los profesionales de recursos humanos. Desde que estaba en el colegio denunciaba supuestos complots que no le permitían actuar de San Martín o simplemente le impedían aprobar algún examen. Incluso a los trece años, dijo que se sentía discriminado porque no le otorgaban el registro de conducir. A los dieciocho quiso viajar en avión a Europa, Se calzó la mochila y se dirigió a Ezeiza, pero la compañía aérea (compuesta en su mayoría por capitales extranjeros) lo discriminó por no tener el pasaje ni dinero para comprarlo.

Lo primero que le voy a sugerir es que a la hora de armar el currículum, haga resaltar su principal virtud. Víctor Humo es un gran vendedor. Siempre admiré su capacidad para vender cualquier cosa, es un tipo que puede vender una bolsa de arena en el medio del desierto, un fenómeno de la persuasión. Cualquier empresa lo contrataría de inmediato si conocieran su potencial, sobretodo como telemarketer, ya que cuenta con una gran dicción, una voz inigualable y una capacidad poética extraordinaria.

Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que consiga un trabajo. Un trabajo donde se lo valore, se lo tenga en cuenta, se lo respete. Un trabajo donde, si es necesario, discriminen a otros para no discriminarlo a él. Porque lo quiero. Cómo no lo voy a querer, si hasta me sugirió que reclamara pauta oficial para esta columna. Me dijo: “si no te dan la pauta oficial, te están censurando”. Un genio.

Por Nelson Catástrofe

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Por Luis Alberto Gasulla (p)

Acabo de leer en Perfil un artículo de Jorge Fontevecchia sobre el poder de la ilusión en política, aplicado al gobierno macrista, que me dejó un regusto amargo. No es que esté mal escrito ni sostenga falsedad alguna. Lo que afirma es cierto y lo dice -como siempre- muy bien. Pero el fondo me disgusta porque siento que traduce un animo -muy argentino por cierto- que, tras la pátina de la sabiduría, anticipa el fracaso.

Ayer retorné de un extenso viaje que me llevó por la casi totalidad de las costas peruanas y por el norte de Chile, país que conozco casi tan bien como el nuestro.

Son desiertos, inabarcables y casi inconcebibles desiertos en que por momentos desconcierta la presencia humana. Basta trasponer algunos metros esas fronteras volviendo a nuestro país para advertir la diferencia: Porque la Argentina es comparativamente el paraíso ¡incluso en la Puna! Siguiendo mas allá el contraste asombra: Efectivamente es verdad lo que nos enseñaron en la escuela. Sí: Lo de los cuatro climas, lo de la geografía bellísima. Es verdad: somos un país diferenciado y rico, capaz de alimentar a cientos de millones de personas y donde podrían desarrollarse cómodos y felices 100 o 200 millones de almas.

También es verdad que somos una sociedad frustrada, por circunstancias adversas entre las cuales nuestras propias elecciones erróneas han pesado con fuerza.
Pero salimos de una autocracia cleptómana que hasta hace pocas semanas parecía eterna por nuestro propio esfuerzo y determinación. En paz. No necesitamos ni una guerra ni un cataclismo como otras sociedades en circunstancias similares.

Desde ya el futuro -ni el nuestro ni el de nadie- está asegurado. Problemas tenemos y tendremos de a palos. Gracias a Dios Macri no es ni un caudillo ni un iluminado. Parece un hombre relativamente común que se ha rodeado de gente aparentemente normal. ¿Es poco? Puede ser, pero al menos, para mí, es un primer y muy importante paso al frente.

Ilusionarse con nuestro futuro como sociedad organizada tiene, sin duda, bastante de imponderable, como lo es por definición la existencia humana, pero, en mi humilde opinión, no es irracional, si no mas bien, lo contrario.

Por Luis Alberto Gasulla (padre)

 

 

morales

La salida de Víctor Hugo Morales de Radio Continental no puede ser entendida como un acto de censura.
Desde hace varios años, el relator oriental mantenía una mala relación con la radio para la que prestaba servicios. Sin embargo, la relación se mantuvo. Pareciera que, lejos de ser el actual gobierno el que provocó el cese de Víctor Hugo, fue el gobierno anterior el que, en forma directa o indirecta, posibilitó su continuidad.
El relator oriental, al igual que muchos otros comunicadores, estuvo al frente de un espacio en un medio importante, desde donde pudo fijar su línea editorial, y decidir a quienes entrevistaba y a quienes no. De tal modo, Víctor Hugo decidía quienes podían expresar sus ideas y opiniones en su programa, siempre a través del medio que luego puso fin a su relación contractual.
¿Los argentinos que, siendo noticia en otros medios, no fueron entrevistados o mencionados por Víctor Hugo Morales, podrían decir que fueron censurados por el relator oriental? La realidad es que no. Víctor Hugo estaba en su derecho de decidir qué era noticia y qué no, dentro de su espacio radial, y sin tener que brindar explicación alguna al respecto. Del mismo modo, el Grupo Prisa, titular de Radio Continental, ejerció el legítimo derecho de modificar su programación.
¿Es igual el caso de Víctor Hugo a los casos de cese de periodistas y modificación de programaciones ocurridos en Radio Del Plata, FM Identidad o Radio 10? Pareciera que no. Porque en esos casos, previo a ocurrir los hechos que algunos pretenden emparentar con el caso de Víctor Hugo, existió una compra de los medios por parte de empresas paraestatales que tenían como fin disciplinar el discurso mediático al Régimen Kirchnerista, a cambio de una jugosa e inmerecida pauta oficial.
Contrariamente a lo que ocurre ahora, durante el kirchnerismo existió una planificación estatal para ejercer censura en los medios privados, que derivó en la expulsión de una considerable cantidad de periodistas críticos que trabajaban en dichos medios. Lo ocurrido con Víctor Hugo Morales, en cambio, es un hecho aislado, originado en conflictos de vieja data, surgidos entre las partes de una relación contractual.
Para finalizar, resulta paradójico que alguien que dice haber sido censurado busque apoyo en aquellos que ejercieron la censura hasta el pasado 10 de diciembre.

Especial de
Dr José Magioncalda

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Nosotros

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